
Estados mentales tales como simular, pensar, creer, engañar, conocer, soñar, imaginar y adivinar, y luego el como relacionar todos los estados mentales con las acciones (Baron – Cohen 1995, en Valdez 2001) son la base de la existencia del constructo teoría de la mente.
Cuántas veces en la vida cotidiana, cuando algún compañero de trabajo o algún familiar cambia su tono de voz al responderte alguna cuestión particular, nosotros somos capaces de inferir probables sentimientos o posturas acerca del otro sobre el tema; como por ejemplo, si nuestro interlocutor se molestó por la pregunta ya que levantó la voz, o sí le causó gracia porque añadió risa en su respuesta. Cualquiera de las conclusiones anteriores las realizamos gracias al proceso de decodificación de los signos y símbolos comunicativos empleados durante la emisión del mensaje; por lo que, es por medio del lenguaje que abstraemos y reflexionamos sobre los estados mentales del otro, ya que si bien es sábido, lo que pensamos , lo comprendemos a través de lo que se nos dice. Por esta razón muchos autores han relacionado su estudio sobre la relación del lenguaje y sus funciones con el desarrollo de la teoría de la mente. Una línea de investigación, centrada en individuos con autismo, sugiere que muchas de las deficiencias que manifiestan estos individuos en el desarrollo de la comunicación y del lenguaje están vinculadas a las deficiencias en el desarrollo de la ToM (Baron-Cohen, Tager-Flusberg y Cohen, 1993; Frith y Happé, 1994), ya que éstas personas presentan un fuerte déficit en las destrezas pragmáticas comunicativas que se manifiesta a edades muy tempranas por la ausencia casi total de las conductas de señalar, de compartir atención y de sensibilidad a determinados estados mentales. Por lo que sí nos encontramos con personas con deficiencias severas en la prágmática y semántica del lenguaje; la evaluación de ejecución sobre comprender creencias falsas, dará como resultado una deficiencia en el desarrollo de la detección de las mismas; debido probablemente a la ineficacia de la capacidad de los factores lingüísticos previamente mencionados
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